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martes, 22 de abril de 2014

No pasa nada, salvo el tiempo...

Hace más de un mes que no tengo tiempo para estar por aquí y me limito a pasar de puntillas para ver si "mi niño" sigue estando conectado al mundo. Y es que cuando digo que los retos no dan miedo, que hay que mirar las oportunidades que se nos presentan desde un punto de vista positivo y con la mente abierta, que en la piscina siempre hay agua (unas veces más y otras menos, que tampoco nos vamos a engañar a estas alturas, eh?), lo digo por algo...

En este tiempo que he estado "en el mundo no virtual" he reorientado mi vida laboral no una vez, sino varias, porque cada oportunidad me ha llevado a un sector diferente y coordinarlos todos ha sido... un Reto!!! Porque a pesar de las que sigue cayendo, aunque el gobierno se empeñe en decir que ya nos estamos recuperando y saliendo de la crisis (cada vez que lo escucho pienso que ellos usan un diccionario distinto del mío, porque la definición de "crisis" no puede ser la misma ni de lejos), parece que empiezan a surgir oportunidades entre aquellas piedras que hay en el camino de la que hablábamos hace unos meses en aquel primer esbozo de post. Desde diseñar y elaborar material didáctico, hasta hacer entrevistas de Inplacement, se abre todo un mundo delante de mis inquietos ojos que están constantemente mirando al mundo con hambre de aprender.

He descubierto que el mercado laboral está cambiando, de repente, más rápido que antes, y que "cosas" que estaban totalmente paradas han arrancado de golpe llevándose por delante todo lo que no haya sabido saltar a tiempo. O quizás al revés: llevándose por delante a todo el que ha sabido saltar a tiempo para subirse al tren. 

¿Por qué os cuento todo esto? Porque en la línea de luchar, remar, seguir adelante, pelear o como queráis llamar a la lucha diaria a la que nos enfrentamos, el positivismo y la perseverancia son elementos imprescindibles que marcan la diferencia entre estar o no estar cuando el tren pasa.

jueves, 27 de febrero de 2014

"Un emprendedor es un autónomo con glamour"



Ayer acudí a la Jornada de clausura del "Laboratorio de Emprendimiento Juvenil" de #DHInnova (organizado por el Ayuntamiento de Dos Hermanas, Sevilla) y no os creeríais cuánto aprendí y disfruté.

Aprendí de emprendedores que han luchado por sus proyectos, por sus ideas, por sus iniciativas, creyendo en ellos mismos desde el principio, sin dejarse vencer por el pesimismo. He aprendido sobre la importancia de "salir del cascarón" del empleo por cuenta ajena y lanzarse al mundo del profesional libre, especialista, con identidad propia, y dispuesto a mostrar todo su potencial y diferenciarse del resto. He descubierto el punto de vista de los que saben, porque lo han vivido, cómo se aprende a base de ensayo y error, a base de golpes y palos, cómo funciona el mundo de los negocios. He entendido que, ni todo es tan bonito, ni todo es tan imposible. He aprendido de realidad, realismo, optimismo, confianza y esfuerzo. Y he disfrutado mucho con @zahara (cantante, abogada y empresaria), a la que os invito a escuchar porque tiene una voz increíble, y con @ranciosevillano (periodista y escritor), que con su peculiar estilo narrativo consiguió meterse a todo el aforo "en el bolsillo".

Y he conocido a Alfonso Alcántara, más conocido por @yoriento. Si no lo conocéis os invito a hacerlo visitando su blog en el que vais a descubrir a un profesional entusiasta, con un curriculum impresionante y una reputación aún más impresionante. Si lo preferís lo podéis localizar en twitter o en facebook, donde es un usuario activo. Colaborador habitual de diversos eventos y foros sobre empleo 2.0, marca personal y emprendimiento nos presentó un enfoque basado en 5 pasos para convertir en negocio lo que sabemos hacer, es decir, para emprender (con sentido común): tener una idea, empezar a desarrollarla, tener una marca personal, conseguir financiación y tener iniciativa para desarrollarla.




De Alfonso es la frase que da título a este post, por varios motivos o, mejor dicho, por varias conclusiones que extraje ayer de la jornada:

Una porque, en la línea de una publicación en este blog sobre el lenguaje, el nombre que le demos a las cosas hace que cambie nuestra perspectiva de las mismas. Aunque todos sabemos que ser emprendedor es convertirse en autónomo, no suena igual y tiene un tinte de modernidad y "glamour" que, seamos realistas, nos gusta. No es lo mismo ser un "trabajador" que un "profesional", ni ser un "empleado" que un "emprendedor" (/autónomo), ¿verdad?

Otra porque me gusta el enfoque realista-optimista que le da al tema del emprendimiento. Hay que saber dónde te metes, pero no lo dejes para mañana: busca el asesoramiento que necesites y hazlo. Y los emprendedores que estuvieron ayer con él fueron buena muestra de ello. Me siento muy identificada con la mentalidad de que esperar a "la idea perfecta" es como esperar a la "pareja perfecta": ninguna de las dos existe. Si tienes una idea, y es viable (no olvidemos el realismo), prueba. ¿Qué pierdes? Comienza y ve puliendo y adaptando todo lo que sea necesario para que funcione, pero ponte en marcha. Cree en ti, en tus capacidades: 

"Trabaja en lo que puedas pero no dejes de buscar lo que quieres... aunque sea un minuto al día"

Y la tercera y última conclusión, y no por ello la menos importante: porque tuve la oportunidad de descubrir que, cuando se baja de la tarima, del escenario, Alfonso es una persona igual de cercana, dispuesta a hablar con todos, a hacerse fotos (lo reconozco, no me pude resistir, y ¡estoy encantada!) y muy accesible. Quizás sea por eso, y no por otras cosas, por lo que es tan bueno "en lo suyo". Quizás sea eso lo que le diferencia de otros....

Yo sólo sé que ayer aprendí.





viernes, 14 de febrero de 2014

El poder del lenguaje


Parece que el lenguaje, la manera de hablar, no es importante, pero es al revés: es muy importante. Ser optimistas, ver el vaso medio lleno, ser capaces de expresarnos buscando lo positivo en cada situación marca la diferencia entre estar motivados o no estarlo, entre ser capaces de buscar nuevos horizontes o no.

Os pongo un ejemplo práctico: cuando hablamos de las personas desempleadas (incluso en las noticias de los canales "más importantes" y de la prensa escrita nacional) hablamos de "parados". A vosotros no sé, pero a mí me molesta muchísimo, porque no hay nada que se mueva más que un "parado". No es lo mismo estar "desempleado", es decir, sin empleo, que estar parado, es decir, sin hacer nada. Y parece que, al olvidar esta diferencia, no damos valor al trabajo de buscar trabajo, que suena a tópico, pero no por ello deja de ser verdad. Y no es nada motivador este enfoque tan negativo y destructivo de los Buscadores de Empleo. Para mí es como decirle a un corredor de maratón en plena carrera que no está haciendo nada.

Y os pongo otro ejemplo. ¿Cuántas veces hemos escuchado a alguien hablar de  un "cursillo" de 500 horas que ha terminado? Un proceso formativo de 500 horas no es un "cursillo": ¡es un curso! Has dedicado 5 meses (más o menos) a realizar una formación que te ha requerido un esfuerzo de estudio y una inversión de tiempo (y dinero en muchos casos), no podemos quitarle importancia llamándolo "cursillo", porque si no le damos importancia nosotros ¿cómo podemos esperar que un entrevistador o un reclutador se la dé?

Otro aspecto de la manera de hablar que llama poderosamente la atención es cómo explicamos, cómo definimos lo que nos pasa. A nosotros y a los demás. No es lo mismo decir "he aprobado" que "me han aprobado", ni tampoco "ha ascendido a director" que "le han ascendido a director", ¿verdad? Es lo que se llama "locus of control" y que viene a definir el lugar donde ponemos la responsabilidad y los méritos de lo que nos pasa: en nosotros o en los demás. 



En cada persona es diferente, y transmite cosas diferentes. En una entrevista de selección, entre otras cosas, se analiza dónde está el tuyo (dentro o fuera de ti) y, una de las maneras de detectarlo, es analizar tu manera de expresar los logros y dificultades que has tenido a lo largo de tu trayectoria profesional. 

Por eso quiero "romper una lanza" a favor de llamar a las cosas por su nombre, sin desprestigiar ni desmerecer lo que somos y lo que hacemos, dando valor a los esfuerzos que realizamos, a las cosas que logramos y reconociendo nuestra valía personal y profesional.Y haciendo que los demás también nos lo reconozcan.